domingo, 26 de julio de 2015

Take me to a higher plane.

Y todavía me acuerdo cuando solo fantaseaba con aquel treinta y cuatro. Cuando salió aquella famosa serie que decía que treinta y cuatro músculos son los que se mueven al dar un beso. Algunos con este dato se les venía a la cabeza un simple amor de verano. A otros el hecho en sí de besarse, a mi, a ratos, cuando me lo permitía, me decía a mi misma que eran treinta y cuatro piezas forjadas que hacían en parte el movimiento del corazón. Este creaba sus maravillosas mariposas que hacían que el estómago se encogiera.

Te quieres aferrar a ese barco lo mejor posible. Pero oyes gritar de repente "¡mujeres y niños primero!" y el bote zarpa en cuanto te das cuenta. No hay sitio para ti y solo en ese momento te das cuenta de que una tragedia ha ocurrido y que muy probablemente te hundas a no ser que aparezca otro barco que pueda socorrerte y te lleve de nuevo a otra nueva ilusión, pompa o vete tu a saber. A partir de ahí sabes que no valen las ilusiones, ni las esperanzas, solo que aparezca sin más ese barco.

A veces no está bien ser soñador. A veces la imaginación está de más y la tierra es necesaria para aferrarse a ella. Mira que intento enterrar mis pies, para pisarla bien fuerte y que nada me traslade. Pero las nubes me pueden y no puedo evitar volar con ellas. Aunque sepa que esté mal..Aunque duela.


domingo, 14 de septiembre de 2014

Accidente fatal.

Estando frágil de por sí, me permití subirme al vehículo que se posicionaba frente a mí.

- Me llamo Cupido, ¿a dónde vas?
- No tengo un rumbo marcado -le dije a aquel desconocido con pinta agradable-

Y cuando me subí, me acercó de forma inocente a tu ángulo de noventa grados. No me informó de que igual que podía mantenerme en equilibrio podría caerme de forma peligrosa en aquel tramo de la carretera que iba desde tu cuello hasta tu hombro. Simplemente iba investigando y me parecía un sitio divertido pues solo conocía la zona que me permitía quedarme en equilibrio.

Luego me estrellé y descubrí que Cupido me había llevado a uno de los accidentes más fatales de mi vida.

La policía al llegar determinó que Cupido iba borracho. Quizá por eso me llevó a un destino equivocado. Me costará volver a subirme a su coche, a pesar de que esta vez, ya le conozco.


lunes, 14 de julio de 2014

All you need is love.

Él es mi café favorito y no lo digo por su preciosa piel solo, la cual me encanta desde la primera vez que le vi, sino porque desayunaría cada mañana con él. Luego nos iríamos a la orilla del mar. Antes de conocernos nos encantaba pasar ratos asolas mirando simplemente el agua yendo y viniendo y ahora se convirtió en un hobby que nos gusta compartir juntos con risas y besos. A continuación nos pasearíamos ante la envidia de esa gente que nos mira mal por no haber encontrado el amor. A veces creo que miran mal porque tengo la suerte de tener a alguien tan maravilloso como tú a mi lado.

Más tarde toca sesión de caricias, esas que son gratuitas y que tanto nos gustan no solo porque sean gratis, sino porque son nuestras. Y por último toca fundición. Llegó la hora..y dos cuerpos pasan a ser uno durante horas sin sentido, así siendo uno, nos encontramos, siendo uno nos unimos y siendo uno continuamos; conociéndonos, queriéndonos y riéndonos..como si no hubiese más en este planeta, como si siguiésemos letra por letra aquella frase de mis queridos Beatles "all you need is love".

sábado, 12 de julio de 2014

Detalles.

Enredarme entre tus piernas quizás ha sido de las pocas cosas que me hayan hecho ser feliz de verdad.

Que me alquilases ese rinconcito para siempre entre tu cuello y tu hombro para que me quedase siempre que quisiera. Además lo que más me gusta es el acompañamiento del exterior de ese pequeño rincón, los besos y caricias suelen ser la melodía de la calle que a otros vecinos molestaría, pero que a mi me encanta.

Esos medios besos que nos hacen reír sin querer, esos que me permiten ver tu media sonrisa de luna. Si siguiésemos hablando, permíteme que señale las formas en las que evitas mi mirada. A cualquiera le molestaría pero es tu símbolo de fragilidad ya que lo utilizas para tratar de que no vea que me mientes para luego hacerme sonreír.

Solo tu y yo entendemos ese juego..pero como tu mismo dices, no jugamos el uno con el otro, solo somos dos fichas en el mismo tablero y probablemente sea esta vida la que juega con nosotros.

viernes, 9 de mayo de 2014

Disparos.

Manos arriba. Primero te amenaza con una pistola mientras tu sorprendida sigues sin entender quién es esa persona exactamente ni por qué te señala con una pistola. Pasan los minutos horas y esa persona sigue señalándote con aquella pistola, no está cargada, pero no tarda demasiado en cargarla. Ya está, en cualquier momento puede pasar. Tu vida está en juego o no. Si te dispara puedes continuar viviendo quizá si te pillan a tiempo pero si no estás en peligro totalmente. 

Se va acercando a ti esa persona y lentamente acaba quedándose a apenas un metro de distancia de tu cuerpo. Quizá te des cuenta de que tu también puedes hacer la misma maniobra. Puedes caer en la cuenta d que efectivamente también guardas una pistola y que esa persona no se dará cuenta de que la tienes hasta que justo estés apuntándola. Sigues el mismo procedimiento y ahí os situáis los dos; uno enfrente del otro, con riesgo de muerte. 

Y suena el primer disparo. Estoy herida. Pero segundos después me fijo y por pánico disparé a esa persona que tenía enfrente. No vamos a morir. Pero estamos heridos y marcados para siempre aunque sobrevivamos. 

Así funciona el amor señores. Primero no nos esperamos a esa persona con su arma. Luego la recarga y está conquistándote. A continuación te dispara y entonces estás jodidamente enamorado. A veces solo dispara uno. Pero ese disparo, sea mutuo, o de uno..siempre deja huella en tu pecho y si se acaba..probablemente te dispararon dos veces y no habrá marcha atrás..



miércoles, 19 de marzo de 2014

Manecillas.

Manecillas del reloj avanzan y nosotros simplemente las observamos. Nos gusta disfrutar de los detalles, hasta los del propio tiempo, el mismo que pasamos juntos. El mismo que nos ayuda a cicatrizar uno al lado del otro. Igual ni nos conocemos en condiciones pero lo cierto es que el tiempo es lo único que seguro nos unirá, pues al fin y al cabo, es lo único que todos tenemos y no podemos perder. A todos nos une el tiempo.

Manecillas infinitas que señalan en distintas direcciones. Podríamos levantarnos y movernos al azar a alguna de las direcciones que las propias manecillas nos indican. Podríamos decidir ir al sur, bajo tierra, pero lo cierto es que suele ser una idea que asusta a la gran mayoría y por suerte o por desgracia pertenecemos a esa gran mayoría.

Vayamos al norte. Bueno, realmente si nos ponemos a pensar ojalá fuésemos pájaros pero no lo somos y la idea de encerrarnos en un avión porque sí, tampoco atrae demasiado.

Quedémonos en el sitio pues. No. Nos quedan dos buenas opciones. Este u Oeste. Caminar. Ese simple hecho hará que todo fluya de otra forma. Caminemos hasta que no podamos más pero démonos libertad. Libertad de conocernos, libertad de conocer lo que nos rodea y que no siempre llegamos a abarcar debido a nuestra pequeña burbuja formada en el pequeño espacio que habituamos. Movámonos. Conozcamos todo lo que podamos. Pues la felicidad será más habitual en los tontos pero sabiduría es poder y bueno, y algo va relacionado con la felicidad, por mucho que nos empeñemos a veces en que no.

Estamos estancados como esos relojes de nuestros abuelos viejos y oxidados. No queremos que las manecillas avancen, ni que avancemos nosotros mismos por si nuestra pequeña atmósfera se rompe. Tenemos capacidad de mejorar nuestra atmósfera y el ser humano, tiene pura magia para construir no una sola atmósfera, sino varias. Todo depende de nosotros mismos.

viernes, 7 de febrero de 2014

Viento.

Me entraban escalofríos al comprobar el panorama que había a mi alrededor. Lo triste que parecía el paisaje tras haber pasado la más colorida primavera. Era como si la naturaleza hubiese decidido saltarse las estaciones a sus anchas. Así, de buenas a primeras llegaba un invierno arrollador y todo parecía algo más triste. Hacía demasiado frío y no paraba de llover. El ánimo iba por los suelos y las caras largas cada vez eran más habituales. Ya nadie sonreía, ya nada sonreía. En una de esas tardes, se me saltaron hasta las lágrimas del propio frío y de repente, sin más el viento se atrevió a limpiar aquellas lágrimas de mi rostro, como si percibiese que aunque fuese del frío, yo también estaba triste. Iba caminando sin más con los ojos casi cerrados hasta que me di cuenta de que ese viento tenía nombre, latía y me estaba mirando fijamente sonriendo. No era la primera vez que me limpiaba las lágrimas en aquella larga estación, pero me encontraba tan cegada al encerrarme en aquel paisaje emocional y físico que no le veía. Y desde entonces, mis hijos pasaron a llamarse de apellido "Viento" y tu nombre..Tu nombre se lo dejé a la primavera a la que me arrastraste con tu gran fuerza; porque como buen viento, me creaste una ventisca emocional.